miércoles, 27 de noviembre de 2013

RECUERDO



Lo conocí en Albarracín, en un granero que hacía las veces de estudio radiofónico, allí me contó esta historia.
“Yo tenía treinta y cinco años, era el lejanísimo dos mil trece, en noviembre, empezaba el frío, entonces salía de una relación de diez años, una cosa bonita que acabó como empezó, de golpe, vivía en Teruel y me gustaba pasear por la mañana. Un día entré en un bar y me tomé un café con leche, no lo olvidaré, le puse azúcar moreno y volví a la calle, crucé un enorme puente que salvaba un precipicio mayúsculo, me topé con un parquecito infantil, sin niños, algo me sorprendió, se habían dejado un libro, huérfano, y lo abrí, a partir de ese momento no fui el mismo, la dedicatoria era para la mujer de mi vida, eso decía el escritor, el nombre  y los apellidos  coincidían con los que tenía la que había sido mi pareja, era ella, seguí leyendo, por hacerme vivir tantos y tantos años de felicidad, nuestra relación había terminado hacía dos días, no entendía nada, la llamé, le mandé infinidad de mensajes, y nada. Unos meses después la vi en televisión con ese maldito locutor de radio guapo, famoso, y que además escribía francamente bien, el autor del libro que encontré aquella mañana. Desde entonces trabajo en una fábrica puliendo los desperfectos de llantas que llevarán coches de gama alta, y cuando llega noviembre sigo esperando encontrarme otro libro, otra oportunidad que me cambie la vida.”
Nos despedimos en un cruce de caminos, me miró con una sonrisa que le llenó la boca de sueños, y pensé, ahí va un buen tipo.



viernes, 1 de noviembre de 2013

SIEMPRE OCURRE


El sol se iba desentendiendo de todo, habíamos cruzado un saludo en la librería Rocamadour, su americana manchada y mis medias rotas, le dije que me interesaba aprender como sería la cosa del amor, después bebimos y bailamos, al final una pequeña descarga entre mis piernas, un calambre furioso, nada. Volvimos a separarnos, sentí su lengua explorando con ternura los rincones perforados por la viruela en mi cara, un susurro, una despedida como tantas, entonces pensé que era hora de volver con mi marido y mis hijos .Mañana otra vez al acecho, el mismo punto de encuentro, la misma y desesperada búsqueda.


viernes, 25 de octubre de 2013

FRIDAY I´M IN LOVE



Aparecí con mi cámara al hombro, sentí una gran alegría al ver llegar el tren de Valencia, se retorcía como un gusano viejo y cansado, yo soy de los que iba con mi hermano mayor a la estación, a esperar a hombres con trajes relucientes instalados con resignación en la monotonía de los nuevos ochenta, y a hermosas amas de casa que aterrizaban allí desde sus pueblos ignotos y tocaban el cielo mientras tarareaban a The Cure en una borrachera semanal. Se abrió la puerta y por la escalerilla bajó un chico harapiento, desaliñado, con olor a fritura y a tabaco, uno de esos tipos duros que masticaban el peligro y sus juegos pasajeros, puse el objetivo en él, a sus brazos acudió una treintañera bajita, morena, de rostro juvenil y sonrisa seductora, la reconocí de inmediato, era Claudia, mi mujer, me retorcí, tragué saliva y seguí disparando mi Nikon, estuvieron un rato callados, devorándose con los ojos, se aferraron a sus cinturas como a un abismo, sus lenguas salieron de las madrigueras y se fundieron a lo bestia, a mi edad estos sobresaltos son peligrosos, así que me fui en silencio para no molestar. Ahora, en mi ordenador aparecen sus besos, sus cuerpos, sus sombras, un cúmulo de emociones, traiciones y amor, mucho amor, mientras, Claudia me grita desde la cocina que la cena está preparada, lo hace como cada noche desde hace diez años, con dulzura y cariño, me hundo en la silla, es mi manera de seguir vivo, el que lo probó lo sabe.



viernes, 11 de octubre de 2013

LOBOTOMÍA PARA ROMÁNTICOS


Poco a poco fue llegando del exterior el estrépito, la bronca, el bullicio, y se sintió como pez en el agua, aunque sufrió por estar literalmente relegado a un protocolo de cerrojos, insultos y miedo, pero con determinación alcanzó esos cuatro barrotes oxidados y en vez de entristecerse, ¡fue para pasmarse!, rió con rabia, había recorrido el espacio invariable entre la perdición y el whisky doble, y entonces, sintió que algo le oprimía el corazón, supo que todo se iba al garete, escuchó la voz de su hijo y se puso a temblar, estaba cansado, ni siquiera derramó una lágrima, no era su costumbre, después afiló su cuchillo y esperó la última oportunidad.



martes, 24 de septiembre de 2013

EL ÚLTIMO VUELO DE LOS AVIONES ROQUEROS





Todo empezó como una inmensa broma entre geógrafos, un desafío, un juego perverso, el objeto era una chica, como siempre en estos casos, y claro el honor también, a la antigua. Si uno disertaba sobre la orogenia alpina, el otro sobre el macizo paleozoico, si uno sobre el polje que inyecta el semen al padre Tajo, el otro sobre el tapiz agujereado del campo de dolinas entre Villar del Cobo y Griegos, si uno sobre el vertedero de historias que es la sima de Frías de Albarracín, el otro sobre el poder escultórico del carbonato cálcico en la vegetación de la cascada de Calomarde. Firmaron un empate técnico, y volvieron a la carga, el combate se presentaba encarnizado, literatura, que si uno entendía la vida como Arturo Belano, el otro como Benno von Archimboldi, que si uno era un perro romántico, el otro un infrarrealista agresivo, la musculatura de sus argumentos se mostraba vigorosa, dibujos animados, lo lascivo de Shin Chan y lo majestuoso de los Caballeros del Zodiaco frente al untuoso David el Gnomo y el inverosímil Willy Fog. No había vuelta atrás, estaban en situación de colapso, buscaron un lugar neutral donde acabar con todo eso, allí donde las plantas insectívoras movían la tierra, el Tremedal, la tarde caía y no tenían espadas láser, así que se quedaron en silencio y sonrieron, después sus palabras se mezclaron con una risotada juvenil “¡Somos putos geógrafos!”, un pacto entre caballeros me impide resolver el enigma de lo que pasó, eso sí, mientras ellos se abrazaban, la chica, cansada de esperar, se aferraba a un tipo que pasaba por ahí.

lunes, 16 de septiembre de 2013

PLUS ULTRA


Andaba por casualidad peleado con mi viejo Volskwagen Polo, misteriosamente perdía un líquido ambarino que me tenía preocupado, aunque ese día todo funcionaba, pero no lo quise forzar, así que decidí detenerlo pasada una valla que flanqueaba la carretera, en un rinconcito lleno de tierra y maleza, el río quedaba cerca, así que creí que la niebla de la mañana era normal, el aspecto del lugar era fantasmagórico, pero como no soy muy dado al miedo caminé sin rumbo y con los ojos bien abiertos, y en un esquina, de improviso, me salió al paso un monolito, pensé que era algo funerario, macabro, y en parte no estaba equivocado, abajo lo certificaba una fecha, 16 de septiembre de 1936, y en una sucesión mareante, nombres y edades, y entonces recordé el cementerio judío de Praga, y un martilleo interior me hizo recitar de memoria campos de concentración nazi, cuando algo se me escapaba tenía esa estúpida manía, ya desde niño, Bergen-Belsen, Buchenwald, Dachau y tantos otros, también pensé con una extraña culpabilidad en la borrachera Gulag, estaba pisando las huellas dactilares de un tiempo tan sangriento como el aspecto de las paredes que me rodeaban, me volví hacia el coche con la urgencia del huaquero, puse en marcha el motor y desparecí en la bruma.

jueves, 12 de septiembre de 2013

LA LARGA NOCHE DEL JAGUAR



Tecleaba con furia en el ordenador.

 “La habitación olía a sudor y a tabaco, apuró el último trago de tequila y salió a la calle, iba caminando descalzo, los gruñidos de la noche le salían al paso y los árboles multiplicaban las sombras amenazadoras, en la bolsa llevaba un libro de Malcom Lowry con dos cordilleras atravesando una República, eso le daba una extraña seguridad. Se detuvo, una serpiente zigzagueaba entre las piedras, escuchó un susurro, una voz tenue le dijo algo al oído, después se meó en los pantalones”.

   Apagó la pantalla del ordenador cuando llegaban los primeros rayos de sol y pensó que hay cosas que uno nunca debiera vivir.