jueves, 6 de marzo de 2014

FABIO SHERPA TIENE RAZÓN


Casi nadie lo sabía, caminaba despacio y solitario entre cubos de basura, escudriñando la mierda de otros, y allí encontró los dedos tumefactos de Bolaño al volante de un Impala, el vómito reciente de Bukowski sobre un giro postal, la rabia impostada de Ginsberg imitando a los lobos y el vuelo sin motor de Leopoldo María Panero, eso lo cambió todo. Empezó a comerse las metáforas como el que devora un hígado, tenía hambre. En las jeringuillas no cabía más heroína, en el psiquiátrico de Mondragón no cabían más locos, y en la casa de Astorga no cabían más desencantos. Si cierras los ojos podrás sentirlo, me dijo, ver la tierra prometida de Nunca Jamás, allí la voz de Bunbury dice Peter Punk, Peter Punk, y el día por fin vence sobre la llama de los cirios. Tú ya lo sabías de antes, Fabio Sherpa tiene razón.


miércoles, 26 de febrero de 2014

AHÍ TE QUEDAS




En el conocimiento del infierno del Lobo Antunes aplastabas sombras y consumías sueños, llegaste a la última página como un subsahariano a las playas de Algeciras, con hipotermia, desfallecido, aprendiendo lo que es la angustia de ser hombre. Entonces te llegó un correo electrónico, lo abriste y pensaste que la muerte era en un trozo de ovillo enredado en los juegos de la infancia, un centauro veinticuatro horas, y recordaste sus dedos fluyendo como cachorros febriles,  y lo viste al otro lado de la moneda de Camarón, volando desde lo hondo hasta la superficie de las cosas con una sonrisa, y todo se llenó de duendes, gitanos y flamenquitos del lago Nakuru llorando entre dos aguas. Cerraste el correo y saliste al encuentro de los espíritus a galope tendido, buscándolo entre los vinilos y cassettes, una vez más. Ahora en tu ordenador llueven chispitas de uñas, de pelo, de tendones, de cuerdas y madera, pedazos famélicos de él, te pones serio y empiezas a masticar el único sentido de la vida, y te sientas a esperar entre bulerías y conciertos de Aranjuez, con la certeza de que al rescate de la soledad se llega solamente por la vía directa y materna de la posesión del pretérito imperfecto del verbo lucir.

miércoles, 19 de febrero de 2014

LA CITA



Hacía tres meses que nos encontrábamos en la biblioteca a la misma hora, las diez de la mañana, y el mismo día de la semana, miércoles, y en el mismo anaquel, libros de autor, y en el mismo escritor, Chesterton, así hasta hoy. Es miércoles, son las diez y no hay nadie, llego hasta Chesterton, veo que hay una nota en nuestro punto de encuentro, me pongo nervioso. ¿Será una declaración de amor?, recuerdo sus piernas larguísimas, sus ojos dorados, su perfume hipnótico, desdoblo el papel, escrita a mano, no me esperaba otra cosa, leo despacio intentando descifrar ese mundo breve que nos une, y pone ¡date la vuelta!, me giro y la veo apuntándome con un revólver, los labios carnosos, el pelo cobrizo y rizado, la belleza que duele, es miércoles, son las diez, continuará.



miércoles, 12 de febrero de 2014

BLANCANIEVES 3.0



Parecía un tipo normal, vulgar tal vez, hurgaba entre las bananas y las cerezas como el que espera obrar la clonación milagrosa de los orgasmos, llevaba unos vaqueros ajustados. Hacía calor, el paquete se le incrustaba en el desgaste de la entrepierna, me miró como quien mira una aparición mariana, o ve a una loca, me gustó, sentí en sus ojos el miedo, la vergüenza, el deseo. Un kilo de manzanas, olor a frambuesa, se acercó con la cabeza baja y llegó asustado a mi degolladero, lo desnudé y mastiqué la musculatura de su boca, a distancia, eso sí, se quedó sin palabras, suele pasar al verme, me pidió la hora, me dio pena y le di mi teléfono, esa noche la pasamos en la cama de un hotel y sin concesiones. Después, verle sonreír y decirme te quiero fue decepcionante, se acabó el misterio.



sábado, 11 de enero de 2014

PRINCIPIO DE CONGELACIÓN



Siempre tuve unos ideales inflexibles, a prueba de bomba, y unos principios inquebrantables, o eso creía yo, no contaba con el de congelación.
Había salido de trabajar en el supermercado, reponer, cobrar y así sucesivamente, en bucle. Mi sexto día, sábado por la noche, estaba harto de reproches, humillaciones y gritos, la semana había sido un desastre, pero ya tenía fiesta, ¡gran noticia!, un día, un lujo, un asco, una suerte. Cogí el autobús y me imaginé mi piso calentito y a mi chica con sus más sugerentes prendas de lencería, me encantaba arrancárselas a mordiscos, pensamiento positivo me decía el psiquiatra, esto promete. Por fin el autobús se detuvo, bajé, nevaba suavemente, en el suelo tirada había una rata enorme con las tripas fuera, subí siete plantas en ascensor, giré la llave, entré en el salón y nadie, en el dormitorio y nadie, sobre la cama una nota, un trozo de papel con manchas de aceite, lo desplegué con curiosidad. “La calefacción se ha estropeado, me voy con mi madre, no me busques, no te quiero”.Volví a la calle, ya no nevaba, un frío desagradable me empezaba a quemar y en ese momento entendí lo que era realmente el principio de congelación.


miércoles, 18 de diciembre de 2013

CUENTO DE NAVIDAD



Scrooge había nacido la Nochebuena de 1978, mientras su madre, Virginia, gritaba y empujaba con violencia, en una sala contigua, James, su padre, paseaba nervioso con un libro de Dickens en la mano, en la calle la niebla era espesa y los tranvías viajaban como gusanos cansados, era un domingo plomizo de cafeterías abarrotadas, de villancicos absurdos y machacones, de Papas Nöel llenos de mugre y de Reyes Magos de saldo. Habían llegado a España unos meses antes y eran felices y jóvenes. Han pasado treinta y cinco años de aquella noche, Scrooge es huérfano, y con sus canas, sus recuerdos y su soledad a cuestas se tomará un whisky , leerá a Dickens y esperará la llegada de aquel espíritu, después irá al cementerio municipal, pondrá una rosa en las lápidas de James y Virginia, y entonará en voz alta lo que cada Navidad le decía su padre con esa falsa seriedad que tanto le hacía reír: “Marley estaba muerto; eso para empezar. No cabe la menor duda al respecto”. Cuando lleguéis a este punto de la historia,  Scrooge ya será Marley.


viernes, 6 de diciembre de 2013

ALGUIEN RONDA



Poco a poco me fui acercando, como un furtivo, estiré el brazo, sostuve su mirada, había algo de desafío allí, le pedí razones, el dolor es así, incluso disfrute con los insultos, fue un error, un problema mío, un secreto que no debía saberse, no le guardo rencor, aunque se burlara de mis caricias torpes y se riera de mí en los bares mientras iba del brazo del tipo aquel, no formulo la hipótesis del amor, eso es absurdo. En un momento observé que del otro lado del mármol algo se movía, se debía estar enfadando pensé, como siempre en los últimos tiempos, empecé a hacer algo así como rezar, me tropecé, me caí al suelo, me clavé la espina de un matojo, me reí a carcajadas, me levanté y huí desesperado, entonces me volvieron los momentos felices y la recordé estornudando con rebabas de semen en la boca, ese era mi hogar, habíamos disfrutado, lo demás no importaba ya.