Hacía tres meses que nos encontrábamos en la biblioteca a la misma hora, las diez de la mañana, y el mismo día de la semana, miércoles, y en el mismo anaquel, libros de autor, y en el mismo escritor, Chesterton, así hasta hoy. Es miércoles, son las diez y no hay nadie, llego hasta Chesterton, veo que hay una nota en nuestro punto de encuentro, me pongo nervioso. ¿Será una declaración de amor?, recuerdo sus piernas larguísimas, sus ojos dorados, su perfume hipnótico, desdoblo el papel, escrita a mano, no me esperaba otra cosa, leo despacio intentando descifrar ese mundo breve que nos une, y pone ¡date la vuelta!, me giro y la veo apuntándome con un revólver, los labios carnosos, el pelo cobrizo y rizado, la belleza que duele, es miércoles, son las diez, continuará.
miércoles, 19 de febrero de 2014
miércoles, 12 de febrero de 2014
BLANCANIEVES 3.0
Parecía un tipo normal, vulgar tal vez, hurgaba entre las bananas y las cerezas como el que espera obrar la clonación milagrosa de los orgasmos, llevaba unos vaqueros ajustados. Hacía calor, el paquete se le incrustaba en el desgaste de la entrepierna, me miró como quien mira una aparición mariana, o ve a una loca, me gustó, sentí en sus ojos el miedo, la vergüenza, el deseo. Un kilo de manzanas, olor a frambuesa, se acercó con la cabeza baja y llegó asustado a mi degolladero, lo desnudé y mastiqué la musculatura de su boca, a distancia, eso sí, se quedó sin palabras, suele pasar al verme, me pidió la hora, me dio pena y le di mi teléfono, esa noche la pasamos en la cama de un hotel y sin concesiones. Después, verle sonreír y decirme te quiero fue decepcionante, se acabó el misterio.sábado, 11 de enero de 2014
PRINCIPIO DE CONGELACIÓN
Siempre tuve unos ideales inflexibles, a prueba de bomba, y unos principios inquebrantables, o eso creía yo, no contaba con el de congelación.
Había salido de trabajar en el supermercado, reponer, cobrar y así sucesivamente, en bucle. Mi sexto día, sábado por la noche, estaba harto de reproches, humillaciones y gritos, la semana había sido un desastre, pero ya tenía fiesta, ¡gran noticia!, un día, un lujo, un asco, una suerte. Cogí el autobús y me imaginé mi piso calentito y a mi chica con sus más sugerentes prendas de lencería, me encantaba arrancárselas a mordiscos, pensamiento positivo me decía el psiquiatra, esto promete. Por fin el autobús se detuvo, bajé, nevaba suavemente, en el suelo tirada había una rata enorme con las tripas fuera, subí siete plantas en ascensor, giré la llave, entré en el salón y nadie, en el dormitorio y nadie, sobre la cama una nota, un trozo de papel con manchas de aceite, lo desplegué con curiosidad. “La calefacción se ha estropeado, me voy con mi madre, no me busques, no te quiero”.Volví a la calle, ya no nevaba, un frío desagradable me empezaba a quemar y en ese momento entendí lo que era realmente el principio de congelación.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
CUENTO DE NAVIDAD
Scrooge había nacido la Nochebuena de 1978, mientras su madre, Virginia, gritaba y empujaba con violencia, en una sala contigua, James, su padre, paseaba nervioso con un libro de Dickens en la mano, en la calle la niebla era espesa y los tranvías viajaban como gusanos cansados, era un domingo plomizo de cafeterías abarrotadas, de villancicos absurdos y machacones, de Papas Nöel llenos de mugre y de Reyes Magos de saldo. Habían llegado a España unos meses antes y eran felices y jóvenes. Han pasado treinta y cinco años de aquella noche, Scrooge es huérfano, y con sus canas, sus recuerdos y su soledad a cuestas se tomará un whisky , leerá a Dickens y esperará la llegada de aquel espíritu, después irá al cementerio municipal, pondrá una rosa en las lápidas de James y Virginia, y entonará en voz alta lo que cada Navidad le decía su padre con esa falsa seriedad que tanto le hacía reír: “Marley estaba muerto; eso para empezar. No cabe la menor duda al respecto”. Cuando lleguéis a este punto de la historia, Scrooge ya será Marley.viernes, 6 de diciembre de 2013
ALGUIEN RONDA
Poco a poco me fui acercando, como un furtivo, estiré el brazo, sostuve su mirada, había algo de desafío allí, le pedí razones, el dolor es así, incluso disfrute con los insultos, fue un error, un problema mío, un secreto que no debía saberse, no le guardo rencor, aunque se burlara de mis caricias torpes y se riera de mí en los bares mientras iba del brazo del tipo aquel, no formulo la hipótesis del amor, eso es absurdo. En un momento observé que del otro lado del mármol algo se movía, se debía estar enfadando pensé, como siempre en los últimos tiempos, empecé a hacer algo así como rezar, me tropecé, me caí al suelo, me clavé la espina de un matojo, me reí a carcajadas, me levanté y huí desesperado, entonces me volvieron los momentos felices y la recordé estornudando con rebabas de semen en la boca, ese era mi hogar, habíamos disfrutado, lo demás no importaba ya.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
RECUERDO
Lo conocí en Albarracín, en un granero que hacía las veces de estudio radiofónico, allí me contó esta historia.
“Yo tenía treinta y cinco años, era el lejanísimo dos mil trece, en noviembre, empezaba el frío, entonces salía de una relación de diez años, una cosa bonita que acabó como empezó, de golpe, vivía en Teruel y me gustaba pasear por la mañana. Un día entré en un bar y me tomé un café con leche, no lo olvidaré, le puse azúcar moreno y volví a la calle, crucé un enorme puente que salvaba un precipicio mayúsculo, me topé con un parquecito infantil, sin niños, algo me sorprendió, se habían dejado un libro, huérfano, y lo abrí, a partir de ese momento no fui el mismo, la dedicatoria era para la mujer de mi vida, eso decía el escritor, el nombre y los apellidos coincidían con los que tenía la que había sido mi pareja, era ella, seguí leyendo, por hacerme vivir tantos y tantos años de felicidad, nuestra relación había terminado hacía dos días, no entendía nada, la llamé, le mandé infinidad de mensajes, y nada. Unos meses después la vi en televisión con ese maldito locutor de radio guapo, famoso, y que además escribía francamente bien, el autor del libro que encontré aquella mañana. Desde entonces trabajo en una fábrica puliendo los desperfectos de llantas que llevarán coches de gama alta, y cuando llega noviembre sigo esperando encontrarme otro libro, otra oportunidad que me cambie la vida.”
Nos despedimos en un cruce de caminos, me miró con una sonrisa que le llenó la boca de sueños, y pensé, ahí va un buen tipo.
viernes, 1 de noviembre de 2013
SIEMPRE OCURRE
El sol se iba desentendiendo de todo, habíamos cruzado un saludo en la librería Rocamadour, su americana manchada y mis medias rotas, le dije que me interesaba aprender como sería la cosa del amor, después bebimos y bailamos, al final una pequeña descarga entre mis piernas, un calambre furioso, nada. Volvimos a separarnos, sentí su lengua explorando con ternura los rincones perforados por la viruela en mi cara, un susurro, una despedida como tantas, entonces pensé que era hora de volver con mi marido y mis hijos .Mañana otra vez al acecho, el mismo punto de encuentro, la misma y desesperada búsqueda.
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